Conduciendo por la A9 o la B7 dirección a la capital del distrito Saale-Holzland no se reconoce la situación expuesta de esta encantadora ciudad pequeña. En medio de un valle, circundada al norte por las cadenas de colinas de Heidedorf y al sur por Holzland está situada Eisenberg sobre un espolón a unos 300 metros sobre el nivel del mar. Los vestigios de población más antiguos se encuentran al norte de allí en la montaña Etzdorf. Hace más de 50.000 años ya se asentaban personas allí. El Margrave Otto el Rico, que en la segunda mitad del siglo XII hizo erigir metódicamente la nueva ciudad, parece igualmente haberse dejado inspirar por la situación estratégica favorable. A pesar de ello hizo construir una imponente muralla como seguridad. La construcción de un castillo para la protección del Reino de Wettin muy probablemente haya sido en esa época. En 1196 el sitio de Ysenberch aparece por primera vez documentado. La ciudad antigua de origen eslavo en el siglo VII/ VIII se situaba al norte del centro actual de la ciudad. No se puede decir con certeza si su nombre se puede derivar del topónimo menor Donitzschkau aún hoy existente. En 1219 el convento de monjas de la Orden del Cister de Zwickau fue trasladado a Eisenberg por Dietrich el Oprimido, el Margrave de Meißen. En el trascurso del traslado éste se encuentra durante poco tiempo en Triptis. El convento se situaba entre la ciudad antigua y la nueva sobre una pequeña elevación. Hoy día solamente el nombre de una calle recuerda su existencia. En 1274 los privilegios municipales son confirmados por el Landgrave de Turingia y el conde palatino de Sajonia. Debido a la partición de la herencia entre los hermanos Albrecht y Ernst Wettin en el año 1485 en Leipzig la ciudad pasa al dominio ernestino. En sus viajes para el Reichstag de Augsburgo (1530) y para la jornada de la Liga de Esmalcalda (1537) Martín Lutero permanecía en Eisenberg. Le acompañaban Philipp Melanchthon, Georg Spalatin y Johann Agricola. A causa de la derrota de Johann Friedrich el Magnánimo en la guerra de Esmalcalda a partir de 1547 la ciudad pertenece durante poco a la línea albertina. Con la conclusión del acuerdo de Naumburg en el año 1554 ello queda anulado. A fines del siglo XVI comienza un verdadero auge de construcción en la ciudad. Se construyen casas, se amplían el ayuntamiento y la iglesia y se adoquinan el mercado y las primeras calles. Muchas casas grandiosas de la época del renacimiento se conservan hasta hoy.
La asociación más antigua es la sociedad de tiro que ya en 1601 es mencionada en documentos. Después que el Duque Christian, quinto hijo de Ernst el Religioso, hizo de Eisenberg la ciudad de residencia de su pequeño ducado Sajonia-Eisenberg empezó un nuevo auge. En 1678 se instaló en el ruinoso castillo de Wettin y lo hizo remodelar en un palacio barroco. En 1679 se realizó la colocación de la primera piedra para la iglesia del palacio. Hoy día consta como la iglesia barroca más bonita de Turingia. Con su muerte en 1707 se disolvió el ducado de Sajonia/ Eisenberg.
A fines del siglo XVIII comenzó la industrialización. El primer establecimiento fue una fábrica de porcelana inaugurada en 1796. La porcelana de Eisenberg fue mundialmente conocida durante más de 200 años. Había cuatro fábricas de porcelana grandes y varias pequeñas. En 1991 se dejó de fabricar porcelana. A mediados del siglo XIX Eisenberg se transformaba cada vez más en una ciudad industrial. Los pianos y pianos de cola, las fábricas de embutidos, toda la gama de la industria de manufactura de la madera, la fabricación de muebles, las fábricas de estuches, las fábricas de tejas y ladrillos, la fabricación de paneles para suelos y los ladrillos de chamota, una cervecería fundada en 1274 y mucho más tornaron conocida la ciudad. Con la construcción de la línea de ferrocarril Eisenberg-Crossen en el año 1880 que facilitaba la exportación de los productos de Eisenberg se establecieron otras industrias y las ya existentes se expandieron. La actividad de la construcción experimentó otro auge. Se reconstruyeron trayectos completos de carreteras conforme a la época fuera del casco antiguo histórico. En esa época también se erigieron muchas de las viviendas de fabricantes que se conservan aún hoy. Debido a una cierta prosperidad durante ese tiempo también se fundaron muchas asociaciones. Después de la primera guerra mundial en 1918 la familia ducal de la casa Sajonia / Altenburg abdicó. Al fundarse el estado de Turingia en 1921 también Eisenberg vuelve a ser de Turingia. Desde 1952 Eisenberg es capital del distrito y con la reforma territorial de 1994 es también sede administrativa del distrito de Saale-Holzland formado por tres distritos rurales.
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Escudo de la ciudad
El escudo conocido más antiguo proviene del siglo XIII. Ya presenta muros, puerta y tres torres. La cabeza de moro con venda – algo inusitado en una ciudad alemana – colocada por encima do ornamento es añadida en el siglo XVI. Este elemento exótico se basa en una tradición de la época de las cruzadas: la leyenda del moro. Los muros y las torres deben representar simbólicamente la libertad municipal, el espíritu colectivo y la conciencia de la fuerza de la burguesía.
Mohrenbrunnen
Stadtmuseum
Rathaus
Schlossgarten
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Leyenda del moro
Sobre la fuente más antigua de la ciudad situada en la parte más pequeña de la plaza de mercado que está dividida por el ayuntamiento y la iglesia en dos superficies grandes y desiguales, se levanta un moro con una venda en los ojos sosteniendo un vaso en la mano. Éste fue construido artísticamente partiendo de una única pieza de arenisca gruesa. En los bonitos días veraniegos brota un chorro largo de agua en dirección al aire azul. Desde el año 1727 la estatua antigua se encuentra detrás del ayuntamiento. Sin embargo, la imagen del moro tuvo un honor especial. Su cabeza con la venda en los ojos fue transferida al lado de las tres torres del escudo de la ciudad. Pero el moro en sí se transformó en el monumento característico de la ciudad.
Tal como dice la leyenda así fue como ocurrió...
Hace varios cientos de años, cuando los condes de Eisenberg todavía habitaban en el antiguo palacio, uno de estos condes se había traído de una cruzada un moro como sirviente a la tierra santa según era la costumbre en aquellos tiempos. Los moros eran muy apreciados por su lealtad. Durante mucho tiempo él había servido al conde leal y honradamente hasta que un día la esposa del conde echó de menos su valiosa cadena de oro y a pesar de todas las búsquedas no consiguió volver a encontrarla. Ese día en el que se perdió la cadena, de todos los sirvientes sólo el moro estaba en torno a la condesa y en sus aposentos. Enseguida recayó sobre él la sospecha de haber robado la cadena. De inmediato fue interrogado y detenido. Aunque llorando y suplicando afirmaba ser inocente, fue condenado a muerte. La ejecución de la condena fue fijada para esa misma tarde.
Cuando se aproximaba la hora de la decapitación del sirviente generalmente leal y humilde y el pueblo se reunía delante del palacio para ver morir al pobre pecador, el miedo invadió a la condesa y el corazón le pesaba. Se retiró sola a sus aposentos e intentaba tranquilizar su corazón palpitante. En ese momento su mirada recayó sobre el pesado devocionario que se encontraba en la ventana sobre el banco de oraciones. Se arrodilló y quitó apurada los prendedores de oro que mantenían cerrado el libro y que ahora se abrían haciendo un ruido agudo. En eso que había hojeado algunas páginas, de repente algo cencerreó y de las hojas cayó a sus pies la cadena perdida. Horrorizada se levantó. Entonces el moro no era un ladrón, era inocente y justo ahora habría de sacrificar su vida inocentemente por su causa. Salió rápidamente de sus aposentos y envió a los pocos sirvientes que habían permanecido en el palacio hasta el lugar de la ejecución. Aún no era demasiado tarde.
El conde le concedió la libertad al moro. Sin embargo, para restablecer su honra difamada sin motivo el conde incorporó la cabeza del moro con la venda en los ojos en su escudo. Como recuerdo eterno de la historia contada más tarde los padres valientes de la ciudad le erigieron una estatua de piedra para el pobre moro sobre la fuente más antigua: el monumento característico de la ciudad de Eisenberg.
(de: Ost "Holzlandsagen" (Leyendas de Holzland))
Tiergarten
Tiergarten
Mühltal
Freibad
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El jardín zoológico de Eisenberg
Sobre un terreno de 2,5 hectáreas viven unos 350 animales de 50 especies diferentes. Junto con algunos tipos exóticos se pueden ver principalmente especies de animales locales. Alimentar a los animales, especialmente a los monos, no es una actividad que les gusta tan sólo a los niños. La comida para ello se puede adquirir en la caja.
Una atracción especial de nuestro zoológico es el cercado que permite acariciar a los animales.
En nuestro quiosco es posible recuperar las fuerzas y refrescarse. Para los pequeños visitantes instalamos un lindo parque infantil.
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Historia del jardín zoológico
El jardín zoológico de la ciudad de Eisenberg recibió su nombre del comerciante de piezas para piano Feliz Geyer. Como admirador de las ciencias y las artes hizo transformar su terreno en un grandioso jardín con plantas raras, edificaciones de fantasía, tales como cuevas, grutas, pérgolas y una ruina de castillo artificial.
Después de la inauguración del jardín el 20 de junio de 1895 los domingos por la mañana todos podían pasear por allí. A partir de 1914 el jardín permaneció cerrado al público durante 50 años. Con la ayuda de muchos ciudadanos el jardín de Geyer fue transformado en un jardín zoológico y en 1971 volvió a estar accesible para los visitantes.
De las instalaciones originales desafortunadamente sólo restaron la ruina del castillo artificial y algunos bosquecillos raros. Sin embargo, el nombre del caritativo fundador permaneció en la memoria de las personas de Eisenberg.
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Parque del palacio de Eisenberg
El parque del palacio de Eisenberg se encuentra en el límite del casco antiguo histórico de la ciudad de Eisenberg en la parte de Turingia oriental.
El parque está unido de forma inseparable con el complejo del palacio Christiansburg.
Aquí impresionan la apariencia barroca del palacio y la iglesia colindante al palacio equipada suntuosamente.
La parte histórica comprendía aprox. 3,6 hectáreas de las cuales restaron aprox. 2,3 hectáreas que actualmente se presentan como jardín.
El palacio actualmente sirve como sede del administrador del distrito.
El parque del palacio de Eisenberg como jardín histórico está declarado monumento de patrimonio nacional y registrado en la lista de los monumentos de patrimonio nacional de la ciudad libre de Turingia.
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Eisenberg capital de distrito con calidad de vida y potencia económica en la
"Puerta de Turingia"
Los potenciales de la ciudad de Eisenberg desde el punto de vista económico están en su situación directa en la BAB 9 y en la cercanía a la BAB 4, así como en el potencial industrial y comercial ampliamente variado establecido en la ciudad y sus alrededores.
Además del establecimiento de empresas orientadas al futuro, la formación y el perfeccionamiento son otros elementos importantes para el futuro desarrollo del emplazamiento económico. Con la reutilización de los terrenos baldíos industriales municipales el desarrollo del emplazamiento económico adquiere además un importante significado urbanístico.
Pero también el status como capital de distrito y centro mediano y la situación central en la región de Holzland son bases importantes para el emplazamiento administrativo y económico de Eisenberg. Un tema central del desarrollo municipal es presentar Eisenberg a sus habitantes como una ciudad digna para vivir. Esto significa además del mantenimiento de la oferta de sitios deportivos y del trabajo de asociaciones también el fomento del arte y de la cultura. Igualmente desde 1991 la ciudad de Eisenberg continúa realizando el saneamiento del centro de la ciudad, las áreas importantes del centro, tales como el mercado y el camino de piedras ya han sido saneados.
El alto valor dado al ocio y al descanso en la ciudad y los alrededores, las exigentes ofertas culturales, así como la situación de la ciudad marcada por la historia caracterizan hoy la alta calidad de vida en Eisenberg. Las cualidades culturales y urbanísticas de la ciudad de Eisenberg, así como el potencial del espacio natural del valle Mühltal hacen de Eisenberg un emplazamiento con buenas posibilidades de desarrollo en el sector del turismo y de las ofertas para descansar.
Estos valores de la ciudad son pilares esenciales para un desarrollo ulterior calculado y una comercialización sobre la base de la colaboración constante con toda la ciudadanía y todas las partes que colaboran con la ciudad de Eisenberg.